Pasaron tercios, segundos, minutos, horas, días, semanas... Ha pasado un mes desde la muerte de Khadija.
Aly había regresado a casa con su hija Fátima, Halima también se había mudado con ellos.
Aly no había vuelto al trabajo hasta ahora y eso preocupaba mucho a Halima, ya no se cuidaba, había perdido peso, su barba crecía espesa.
Eran más de las nueve, la pequeña Fátima ya estaba dormida, Aly estaba como siempre en la terraza contemplando las estrellas, estaba en sus pensamientos cuando Halima