La gran mansión Mendoza quedó en silencio por unos momentos, solo se podía escuchar el llanto desgarrador del niño Steven, era lastimoso de ver
Quédate tío Ulises, mi primo Steven te a extrañado mucho, de hecho queríamos proponerles a papá y a ti cuando regresaras que fuéramos a acampar al enorme jardín de los abuelos, asaremos malvaviscos en una fogata y contaremos cuentos se terror, anda anímate, no debes tener miedo, papá te va a cuidar, el nunca dejará que te coma un monstruo
¿Y si el mons