20. SIEMPRE FUISTE TÚ.
—Quiero que te quedes conmigo una eternidad.
—Te vas a aburrir —le dije sonriendo mientras le daba una cucharada de helado.
—¿De ti? Estoy segura de que no.
—¿Por qué estás tan segura?
—Porque desde que te conozco, cada día me has enseñado cosas nuevas.
No podía evitar encontrar un poco de sensualidad en esa palabras, era cierto que a Kikky le había enseñado muchas cosas, entre esas sobre el sexo. Y cada vez que abría su dulce boca, yo quería… cogerla duro.
—Me haces daño, niña.
—No me di