— “Ya basta, Lani. Vamos a comer a otro sitio.”
Leilani no tuvo más remedio que dejarse llevar por Matthew. Al pasar junto a Morgan, le lanzó una mirada fulminante, una clara amenaza de que se las haría pagar en el futuro.
Leilani no tenía ganas de ir a otro restaurante. Mandó a Eileen y a Thomas a casa, y ella también tuvo que ir a la suya para contárselo a Grace.
A mitad de camino, cuanto más lo pensaba, más se enfadaba y se avergonzaba. Sacó el móvil para llamar a su madre.
Grace se quedó im