CAPITULO 47 GIANNA Y SU PONZOÑOSO ESPIRITU.
Maximiliano Freetman
Un sonido lejano se escuchaba, la claridad de la habitación molestaba mis ojos, observé el ventanal que se nos había olvidado correr la cortina, el ruido cesó dándome cuenta que era mi teléfono, observé a la mujer desnuda que tenía envuelta entre mis brazos y piernas, no sabía que horas eran, sólo deseaba seguir en esa posición con mi novia.
Otra vez el molestoso ruido llamó mi atención, pero esta vez era el celular de Ivanna, sabía quién era, así que estiré mi brazo toman