NARRADOR
Taylor no soltó mano de Emma ni por un segundo durante todo el tiempo que estuvieron dentro del taxi. Solo la soltó para pagar el taxi y luego para bajarse y ayudarla a abrir la puerta, como todo un caballero.
Cuando Emma bajó del taxi con la ayuda de Taylor, se sorprendió mucho al darse cuenta de que estaban en la orilla del mar y el sol apenas estaba por salir.
—Aquí vamos a desayunar hoy, mi ángel —dijo Taylor mientras le daba un rápido beso a Emma y la llevaba a la orilla de la pl