Dylan había logrado escapar de la cárcel gracias a la ayuda de Marco y su ingenioso plan. La adrenalina corría por sus venas mientras corría por las calles oscuras de la ciudad, sintiendo el peso de ser un fugitivo. Sabía que no podía regresar, pero algo dentro de él lo impulsaba a seguir adelante: el deseo desesperado de encontrar a Jessica.
Mientras tanto, en un lugar apartado, Jessica se encontraba atada en una habitación oscura. Carla, su enemiga, la mantenía cautiva. Había estado celosa