Asiget lo miró aturdida, perpleja. No entendía nada de lo que estaba ocurriendo ni de lo que Aidan estaba diciendo.
La sensación de desorientación seguía nublándole la mente mientras observaba el lugar en el que se encontraba, intentando comprender por qué no estaba en la habitación que compartía con Raihan.
—¿Dónde estoy? —preguntó con desconcierto mientras volvía a mirar a su alrededor—. ¿Por qué está usted aquí? ¿Dónde está Raihan?
Aidan la observó durante unos segundos y luego ladeó ligeram