Raihan descendió del estrado en medio de los aplausos y el murmullo entusiasta de la multitud. Cuando puso un pie entre la gente, sus ojos buscaron a Asiget.
Ella lo observaba con auténtica admiración, aplaudiendo todavía junto con el resto.
—Estuviste perfecto —comentó con una sonrisa.
Raihan curvó sus labios y aquella arrogancia tan natural propia de él apareció en sus facciones. Levantó el mentón y respondió con una seguridad descarada que hizo que los ojos de Asiget brillaran divertidos.
—P