Raihan y Asiget parecían ajenos al resto del mundo. Desde que la ceremonia empezó, toda la atención del Alfa de Argán permanecía concentrada únicamente en su recién nombrada Luna.
La manera en que la observaba dejaba claro que nada más tenía importancia para él. Su mirada no se desviaba hacia ningún otro lugar, como si la presencia de los invitados, de los líderes de otros clanes e incluso la de Zachary no tuviera relevancia alguna.
Cuando ambos compartieron el beso que confirmaba oficialmente