Capítulo 28.- Una oportunidad.
Oliver
— Evelia — le digo decidido a hacerla comprender que no es necesario que el mundo sepa de nuestro matrimonio — tienes que entender.
—No Oliver,— me interrumpe— yo no tengo que entender nada, no tengo la obligación de estar a tu disposición o a tu condicionamiento, ya estoy cansada —dice ella y sus ojos comienzan a brillar se han puesto llorosos— de ser el juguete de cuanto hombre me encuentro, no estoy dispuesta a aguantar más.
— ¿De qué hablas?— cuestiono confundido.
—Yo voy a continuar