Afuera, el aire es cálido y húmedo, un grupo de fumadores se congrega a pocos metros de distancia. Cambia de dirección, caminando hacia la camioneta.
Cuando llegamos allí, me gira para que mi espalda esté contra la puerta, sus brazos me enjaulan.
—No podía decir esto antes, no pensé que fuera justo decirlo e irme, sin saber cuánto tiempo te voy a dejar sola o lo que podría pasar.
—No pienses en eso. —Levanto la mano, poniendo mis dedos ligeramente contra sus labios, mi pulgar toca su mejilla.
M