Capítulo 14: Una mentira peligrosa
Gabriel despertó abruptamente, su cuerpo tenso como si hubiera sentido un cambio en el aire. Instinto.
Giró la cabeza y extendió la mano en la cama, buscando el calor de Isabela.
Vacío.
Frunció el ceño y encendió la lámpara de la mesita de noche. La habitación estaba en penumbras, pero la ausencia de su esposa era evidente.
¿Dónde demonios estaba?
Se incorporó con rapidez, sus músculos rígidos mientras barría la habitación con la mirada. No podía haberse ido l