Capítulo 81 – Un nuevo comienzo
El día del bautizo de Alejandro llegó como un suspiro, y la mansión Montenegro estaba adornada con flores blancas y azules, el color favorito de Isabela. Una mesa llena de comida delicada estaba dispuesta en el salón, y una atmósfera de celebración envolvía cada rincón de la casa. Había una ligera vibración en el aire, una sensación de alegría genuina que no se sentía en aquellos primeros días que Isabela y Gabriel llegaron a la mansión, como dos extraños, unidos