KADE
“Vete… a… la… mierda,” luchó por decir.
Liora apretó más fuerte. Podía oír hueso rechinando contra hueso. Infierno en la Tierra.
“Puedo hacer esto toda la noche, cazador.”
“¡Tres!” Finalmente reveló.
Liora soltó su muñeca victimizada. “¿Tres qué?”
“Tres equipos.”
“¿Cuántos en cada equipo?”
“Cuatro.”
Cuando uno hacía las cuentas, eso sumaba doce cazadores. Ese no era un buen número, para ser honesto. Como dije, esta gente no era tan frágil como los humanos. Los humanos no eran una amena