PARTE CUATRO: SIN CLEMENCIA POR TI
CAPÍTULO OCHO
DÍAS DESPUÉS
Trabajando en el mismo escritorio que su esposo había abandonado casi desde el momento en que encontró en su camino a aquella mujer que tanto se parecía a Victoria, Rosario no dejaba de ver los planos de aquella mina que sentía, en cualquier momento iba a ser suya.
La sonrisa en su rostro hablaba por todo eso que ella no podía o simplemente, no debía porque sus planes podían ser arruinados.
La dueña estaba muerta, no había nadie qu