Vincenzo
Después de cenar, Isabela quería ir a bailar, yo estaba cansado y preferí ir directamente a su piso, a seguir follándome a la muy zorra. Pero ella insistió mucho y claro tengo que hacer su voluntad sino no hará lo que yo quiera. Aunque guste o no acabo de dejar muy claro en el baño quien nanda por aquí.
Ella será mi próxima mina de oro, con su hermoso cuerpo, su cara y su exquisita forma atraerá clientes, mejor dicho se la ofreceré a los más poderosos, a los más exigentes que no miden