Malú
Pasamos un día muy bueno, me lo pasé como hacía tiempo que no me lo pasaba. Después del agotador día llamé a Vincenzo y le dije que necesitaba descansar. Aceptó inmediatamente, Enzo le ayudó a ir a su habitación y yo me fui enseguida.
- ¿Se está bien aquí hermano? - preguntó Enzo, sentándolo en un sillón.
- Sí, hermano. Gracias. Pronto estaré mejor y te aliviaré de este papel de portador de peso muerto. - dijo Vincenzo sonriendo
- ¡Eso es! Para eso están los hermanos, para ayudarse mutuame