Vincenzo
Estaba terminando de recoger para irme a casa cuando Daniela, la chica a la que me había ofrecido a ayudar, entró en la oficina.
- Sr. Vincenzo, ¿puedo hablar con usted?
- Sí... Pase y siéntese en el sillón. - Dije y volví a sentarme.
- He pensado en su oferta y lo siento, pero voy a rechazarla, me ha gustado trabajar aquí, me he quedado como bailarina y lo estoy disfrutando..." dijo.
- Bueno... si te gusta y quieres quedarte, no puedo hacer nada más por ti... ya que has dejado muy cla