PEQUEÑA REBELDE. CAPÍTULO 30. Instinto
PEQUEÑA REBELDE. CAPÍTULO 30. Instinto
El silencio que reinaba en aquella catedral solo lo rompió el ruido de las sillas corriéndose, mientras lo que quedaba de la familia Salvatore se levantaba. Alessio se acercó al hermano que tenía tirado en el suelo y usó esa energía de veinteañero para levantarlo sobre uno de sus hombros y dirigirse a la puerta.
Pero nadie se atrevió a reaccionar más que eso, porque aunque era bien cierto que Umberto tenía hombres armados rodeando aquel lugar, también era