LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 64. Una advertencia oportuna
LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 64. Una advertencia oportuna
Lívido consternado, blanco cascarón, pálido histérico. Había muchas definiciones para el color que tenía el rostro de Sebastián Vanderwood en aquel momento, pero ninguna de ellas era amable ni bonita.
Abrió mucho los ojos y sus labios se despegaron, pero por más que los movía, otra vez no salía ni una palabra.
Tenía un grito ahí atorado en la garganta, uno que tardó un largo minuto en salir pero después no se detuvo.
—¡¿Cómo que qué quie