LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 57. En gemelo más lindo
LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 57. En gemelo más lindo
Decir que asustaba era poco.
Decir que de abajo para arriba la vista era terriblemente espectacular era poco. Pero aquel hombre se aseguró de que sus reflejos fueran dignos de un buen vaquero, y se levantó a toda prisa.
Su primer movimiento y el más importante para su salud fue quitarle aquella palanca de las manos, y como esas manos ya venían con bofetadas incluidas, también se las sujetó detrás de la espalda mientras la pegaba a él con ta