LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 38. Un caballo sin jinete
LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 38. Un caballo sin jinete
Sebastian apretó los labios con un gesto de frustración mientras escuchaba aquello. Sabía que Emperador estaba muy bien entrenado, pero seguía siendo un purasangre rebelde al que no le gustaría que una mujer furiosa lo gobernara, y sobraba decir que Michelle estaba furiosa.
Lo peor de todo, quizás, era que no podía quejarse de eso, porque si su esposa estaba que echaba fuego por los ojos, estaba claro que él era una de las causas, si no la