LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 25. Una sospecha peligrosa
LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 25. Una sospecha peligrosa
Káiser había sido entrenado para muchas cosas, y una de ellas era saber reconocer cuándo un soldado estaba en pánico, lo cual no era muy diferente de lo que le estaba pasando al pobre Rufus Vanderwood después de saber que su hijo había pasado por aquel hospital, con un traumatismo craneal y unas cuantas costillas rotas.
Así que mientras Ranger lo sentaba en un sofá de aquel hotel a donde lo había mandado a buscar, Kaiser se subió a su lado