CAPÍTULO 25. ¡Estás despedido!
Sofía:
—¡Aló! Mami, soy yo, Sofía —saludé— ¿Cómo se han portado mis hijos? —pregunté con una sonrisa, imaginando a los tres, a un lado de ella, listos para almorzar.
—¡Excelente, hija! Bien sabes que ellos, a pesar de su corta edad, son unos niños muy obedientes —aclaró mi madre con una voz dulce y muy cariñosa, la voz normal, cuando se refiere a mis hijos.
—¡No voy a almorzar en la casa! —Anuncié— Después, no me dará tiempo para volver a la Naviera y asistir a la junta con el personal de med