Isaac no le quita la vista de encima. —¿Has pagado la manutención de tus hijos? Si no me equivoco, le debes bastante a Stella. Y hace como un año que no los ves—.
—Lo que hice o no hice no es asunto tuyo —espeta Elijah.
—Pero lo es. Porque estás en mi propiedad, sin avisar ni invitar, mientras acosas a uno de mis empleados. Aquí cuidamos bien de nuestra gente. Mejor que tú, sin duda —responde, con una media sonrisa y una calma intrigante. Me excitaría si no fuera porque mi exmarido se encuentra