Ronan
Me quedé junto a la cama de la pequeña loba casi toda la noche.
De vez en cuando gemía en sueños, y tenía que calmarla con caricias suaves y palabras tranquilizadoras. Nunca despertaba del todo… solo se agitaba y volvía a hundirse en ese descanso inquieto.
Era evidente.
No estaba durmiendo bien.
Y eso tenía que cambiar.
La observé en silencio.
Sus labios, ligeramente entreabiertos.
Su cabello blanco extendido como un halo sobre la almohada.
Tuve que obligarme a irme… antes de hacer algo d