Liora
Lo veo salir de mi habitación y, cuando la puerta se cierra, el silencio vuelve a asentarse como una manta pesada. Me recuesto en el sofá, abrazando mis propias rodillas. Tengo unas horas por delante para pensar en algo que quiera preguntarle.
¿Hay algo que quiera preguntarle?
Toda esta situación es abrumadora. Demasiado nueva. Demasiado distinta a lo que conozco. Me quedo mirando la pared, siguiendo una pequeña grieta que sube en diagonal, mientras los pensamientos se encadenan unos con