Luciana había estado ocupada últimamente en este bar recién inaugurado.
Hoy no era la excepción. Apenas salía de la sala de descanso cuando divisó a Miguel y sus amigos sentados en uno de los reservados.
Alcanzó a escuchar vagamente el nombre de Andrea, lo que hizo que Luciana frunciera el ceño y se acercara.
Se sentó en el reservado contiguo, de espaldas a ellos, escuchando su conversación.
—Si solo está teniendo un berrinche, ¿por qué no intentas contentarla? —Tadeo también encendió un cigarri