Rafaela, mientras hablaba, alzó la mirada hacia el cielo azul y las nubes blancas. De repente, esbozó una fría sonrisa y las lágrimas comenzaron a caer por su rostro.
—Solo me parece ridículo. Yo simplemente quería protegerme, no he lastimado a nadie, no he hecho nada malo, ¿por qué al final soy yo quien debe asumir las consecuencias?
En ese momento, Andrea y Vicente también llegaron.
Andrea se acercó a Nora para ayudarla a convencer a Rafaela.
Vicente, mientras tanto, intentaba acercarse sigilo