Dejado sin palabras por Andrea, Miguel seguía respirando pesadamente con rabia.Andrea simplemente lo miraba con indiferencia. El Miguel de hoy se parecía mucho al que vio por primera vez.
Igualmente parado bajo la luz, igualmente con cada cabello brillando.
Pero aquel sentimiento que le aceleró el corazón ya no existía.
En este momento, mirándolo, se dio cuenta de que en realidad no tenía nada extraordinario. Solo que su amor por él le había puesto un filtro.
Andrea de repente sintió paz.
Tantos