Micaela Stevens
Siento la primera bofetada en el rostro, esa maldita perdedora, su rostro de satisfacción hace que no baje la cara por mucho que me duela el golpe.
Una secuencia de golpes vienen luego de eso, unos tras otros, los recuerdos se mezclan, esos hombres tocándome, haciéndome daño, y mi voz desgarrándose mientras grito por el hombre que debería salvarme, grito por él, porque no tengo a nadie más, porque estoy en esta tierra sola, porque me quedé sola desde que mi madre murió...
—¡M