Baltazar Licaon.
Me doy cuenta en su cambio de humor al llegar, se pone en modo decoradora compulsiva y me ignora en lo que puede, el clip que tuvimos en el centro comercial se desvaneció.
—¿Necesitas que te ayude? — veo como sufre por no llegar al árbol, está en el último escalón de la escalera de puntillas para colocar la cinta con los globos en la rama, muerde su labio inferior y niega.
—No, encárgate de arreglar la mesa con las snacks que compramos.
—Ya está listo— le digo nervioso por