Había una ligera tensión en el aire mientras Carmen y yo caminábamos de vuelta a la villa tras nuestro breve encuentro con Lolly. Podía sentir el silencio de Carmen a mi lado, y aunque su mano seguía firmemente aferrada a la mía, había un cambio sutil en su energía. El sendero que llevaba a la villa era tranquilo, rodeado de árboles que susurraban con la suave brisa, pero mis pensamientos estaban inquietos. Conocía a Carmen lo suficientemente bien como para entender que algo en esa reunión con