Me miró, luego levantó la vista hacia el techo.
—¿Puedes pensar en algún evento emocional por el que hayas pasado recientemente? —preguntó, esperando mi respuesta.
Mientras hablaba, lo miré de reojo. Supuse que lo notó, porque frunció el ceño e intentó colocarse dentro de mi campo de visión.
—¿Qué pasa? —insistió.
—Bueno… he estado estresada últimamente —murmuré, viendo cómo entrecerraba los ojos con preocupación—. Sobre todo, cuando llegaste a casa tan debil y agotado después de que te destron