Celine les hablaba en voz baja a las cachorras. Les explicó que se había casado conmigo.
Me quedé en la esquina, dejándola interactuar con ellas sin interferir. Fue entonces cuando mi teléfono empezó a sonar. Di un paso atrás y revisé la pantalla.
Era Karla, la madre de Yuvonne.
—Voy a contestar esta llamada y vuelvo, ¿de acuerdo? —le dije a Celine, quien asintió.
Salí de la habitación después de la excusa y contesté la llamada.
—¿Qué pasa, Karla? —respondí con amargura.
Al pasar por el salón p