—Disculpe, estoy haciendo lo mejor que puedo. Todos ustedes me siguen metiendo en problemas y discusiones innecesarias. Solo soy una persona. Tengo que cuidar de mis hijas, ustedes causaron el drama y también la enfermedad —le espeté, sintiendo que la sangre corría por mis venas.
—Parece que usas esa excusa con demasiada frecuencia. Tal vez tengas demasiadas prioridades. Tal vez te importe demasiado traer humanos aquí en lugar de cuidar de tus propias hijas —respondió.
Sus palabras me golpearon