Pov Hardick.
Sentado en la cama de mi habitación, con los codos apollados en las rodillas, medito en todo lo que acaba de pasar con Amaya.
Paso mi mano por mi cabello despeinandolo dejando que aquellas finas líneas oscuras se deslicen por mi frente.
Cuanto anhelaba su tacto, su piel, su olor su sabor, estar dentro de ella.
Pero la estaba lastimando y esto es lo que de alguna forma me hace sentir frustrado y con impotencia.
Cierro los ojos al ver aquel miedo y tristeza en sus ojos en e