Capítulo 46: Entre el odio y los celos.
—Es bueno que estén aquí, Génesis, señor Kingsley. Está de más decir que lo sé todo sobre usted, señor, y quiero solicitarle que se lleve a mi hija lejos para mantenerla a salvo del peligro que la acecha…y que la tomé como su única Luna para evitar una tragedia. — dijo repentinamente Leopoldo Montefeltro.
Durante largos minutos incomodos y que parecieron eternos, aquel salón se quedó en completo silencio. Niccolo Salvatore no podía procesar lo que acababa de escuchar de los labios de su jefe y