Capítulo 109: El lamento de una monja.
Desde la cafetería frente al parque, una monja observaba con suma atención a aquel par de hermosos padres y sus hijos de cabellos rojos. Aquella belleza sobrehumana no era natural, y no podían ser nadie más que los lobos que su amo y señor estaba buscando. Abrigada bajó su hábito blanco que cubría por completo todo su cuerpo, usando guantes del mismo color que ocultaban la palidez de sus manos, y cubriendo su rostro casi por completo bajo la sombrilla negra, los ojos de aquella monja destellaro