Capítulo 64. La diosa Luna nunca se equivoca
«Nuestro compañero está muy herido», dice Saya en la mente de Selene, ella lo observa por medio de los ojos de su loba. «No sobrevivirá, no podrá hacerlo solo, nos necesita»
El alfa está tumbado en el suelo lodoso, totalmente inconsciente. La lluvia cae muy intensamente y el frío cala hasta los huesos, incluso para ellos que tienen la temperatura corporal bastante elevada.
Saya está a unos pasos de su compañero, debatiéndose en ayudarlo o simplemente alejarse y olvidar su existencia, tal como