Capítulo 48: Estás En Mi Castillo...
Aysel abrió los ojos, recordando a Lyon herida, ella liberándose de Radolf y yendo hacia su compañero que estaba perdido mucha sangre, y con ellos se le iba su vida, oró pidiéndole a la Diosa que no lo quitará, que ahora que era suyo, no podía perderlo, sus manos se volvieron calientes, pero no quemaban, ese calor cubrió la herida de Lyon, cuando volvió abrir los ojos, había sanado, y el corazón de él latía con fuerza, sintió los ojos pesados y todo fue oscuridad.
—¡Lyon! —comenzó a llamarlo es