Comencé a ponerme muy nervioso, empecé a hiperventilar, me hacía falta el aire, no se porque estaba tranquilo, me senté y con mis dedos di unos toques en la mesa para que tia Sara me auxiliará, ya que estaban entretenidas platicando y viendo no se que cosa en el celular de Mine. Me voltearon a ver y tia Sara corrió a la oficina por mi medicamento y Mine tomo mis manos, yo no hablaba.
—Mirame, Chano mírame, —me decía, —recuerdas cuando fuimos al bosque, imagínate el agua del río ¿lo recuerdas?,