Punto de vista de Jude
—Colin, recuerda que debes estar acostado —instó Riley desde atrás.
Él se detuvo en seco y, como un ni.ño obediente, la miró de reojo y asintió casi sin ganas. En el fondo, estaba segura de que quería saltar a recibirnos.
—Ta ben, Daidi —soltó y se quedó quietecito.
Entonces, me acerqué a él y lo abracé. De repente, sentí un raro desespero por dentro y removí sus cabellos.
—¿Cómo te sientes? ¿Te duele?
Él enseguida negó con la cabeza.
—Ya no me dele tanto… y mida, tengo u