En el vestíbulo, Acua, suspiro con sus brazos cruzados y el ceño fruncido, observa a Roland, tocándose el estómago, con su cuerpo inclinado hacia adelante y cubriendo su boca.
— ¡Pero qué asco! — espetó con rostro de repulsión.
Lo repetía una y otra vez, mientras que sus gestos dejaban ver que estaba a punto de vomitar. Las fuertes arcadas exageradas que emitía, llamaron la atención de toda la manada presente y ciertos cachorros que lo miraron con preocupación.
— ¡Roland! — inicio a reprender