El olor a tocino la despertaba esa mañana, obligándola a levantarse con el estomago realmente hambriento, la luz del sol que se colaba a través de las cortinas, avisaba que aun eran tempranas horas de la mañana, Dante aun permanecía dormido en sus habitaciones, y ella, caminaba sigilosamente hacia la cocina, mirando a Hades de pie en medio de ella moviéndose de un lado a otro, pudo ver que, en efecto, estaba cocinando, sonriendo de felicidad, se sentó frente a el para mirarle mas de cerca en su