Capítulo 37: Los mellizos son dados de alta.
—Vamos bella durmiente, es momento que levantes tu horrendo trasero de esa cama y vayamos de compras. Piensas que me voy a pasar todo un año con la misma ropa, piensa en tu pobre amiga que no tiene nada que vestir, y mi madre no se digna acompañarme a las tiendas. No sé cuál es su problema de caminar durante cinco horas por toda la ciudad, visitando todas las tiendas que existan hasta encontrar la ropa perfecta.
Y aquí estaba, haciendo lo que Dominick me dijo, encargándome de cuidar a su herman