Mundo ficciónIniciar sesión—Suéltame… por favor, Hans, ¡suéltame, me estás lastimando! —le suplicó Aitana, pero los ojos del hombre sólo estaban nublados por la frustración, la impotencia, y la ira.
—Tú me has lastimado más —aseguró él—. Tú me has hecho esperarte por años, me has hecho sufrir por años, pero eso ya terminó. Para eso nos casamos. Ya es hora de que vengas conm







