Lory Connor.
Bajo las escaleras, pero me detengo a la mitad cuando veo a Barbi abrazar a mi marido y llorando, frunzo el ceño sin creer la escena tan asquerosa que estoy presenciando. Pero dejo de lado mis celos al escuchar lo que está diciendo Bastián.
— Nos amenazaron, detuvieron el carro en medio de la carretera, veníamos de la ciudad — decía entre llanto la pelinegra, pero no entiendo sus palabras, parecía real lo que estaba diciendo.
— Unos salvajes detuvieron el carro, nos dijeron que iba