Ciro, sentado en los últimos escalones de la escalera de marfil, miraba la hora en su Rolex original cada cinco minutos. Ya estaban sobre la hora para la cena y él empezaba a impacientarse. Mientras que más pronto llegaran más pronto regresarían, además a Voslov no se le daba bien esperar.
Suspiró con pesadez y miró hacia arriba esperando ver a su esposa lista para marcharse, pero no pasó de ser una esperanza. Bufó. Lo que más temía era subir a la habitación y encontrarse con una Bethany en est